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domingo, 9 de diciembre de 2012

El ciervo :: Ángel Crespo


El ciervo

Sobre el atardecer camina un ciervo
mientras al sol la noche desposee.
El hocico del ciervo, malherido,
sangre derrama encima de las nubes.

Tiemblan las casas, crujen levemente,
mientras inquietos van sus habitantes
del espejo al balcón y, una vez más,
contemplan su mirada en los espejos.

Un ciervo a tales horas
corre el camino que ante el hombre pende,
devorando las hierbas luminososas
que alimentan los ojos.

Un ciervo abre las fauces,
ciervo feroz de boca coditiana,
que con los dientes rompe las cortinas
de la diaria luz, mientras derrama
sangre herida de sol en su camino.

Ángel Crespo
(España, 1926 - 1995)


viernes, 4 de noviembre de 2011

Un poema de Rainer Maria Rilke

Rainer Maria Rilke, en 1913, en la Selva Negra (Colección ABC)

Apágame los ojos: puedo verte;
ciérrame las orejas: puedo oírte,
y sin pies puedo andar hacia ti,
y aun sin boca puedo invocarte.
Arráncame los brazos y te asiré
con el corazón como una mano,
detén mi corazón y latirá mi cerebro,
y si incendias mi cerebro
te llevaré en mi sangre.

Raine María Rilke, El libro de horas, (incluido en Elegías de Duino, Los sonetos de Orfeo y otros poemas, seguido de Cartas a un joven poeta, edición bilingüe de Eustaquio Barjau y Joan Parra) Traducción de Joan Parra. Círculo de Lectores, 2000. pág. 47

sábado, 18 de junio de 2011

Las entregas del viento, 11

[Éste es el poema que les dejo como regalo de despedida de este curso. Con él quiero agradecerles la compañía en este viaje y desearles que a partir de ahora disfruten de su itinerario privado, sin temor a los Lestrigones ni a los Cíclopes. Les deseo que cada uno encuentre su particular Ítaca en la vida, pero recuerden que lo mejor que nos regala Ítaca es el viaje que realizamos hasta encontrarla. R.]

Ítaca

Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los Lestrigones ni a los Cíclopes,
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los Lestrigones ni a los Cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no lo llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante tí.

Pide que el camino sea largo.
Que sean muchas las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos antes nunca vistos.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes voluptuosos,
cuantos más abundantes perfumes voluptuosos puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Ítaca en tu pensamiento.
Tu llegada allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguardar a que Ítaca te enriquezca.

Ítaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Ítacas.
Konstantine Cavafy
[Versión de Pedro Bádenas de la Peña]
(puedes leer más de este gran poeta griego aquí)

jueves, 26 de mayo de 2011

Las entregas del viento, 10

SUEÑA ALONSO QUIJANO

El hombre se despierta de un incierto
Sueño de alfanjes y de campo llano
Y se toca la barba con la mano
Y se pregunta si está herido o muerto.
¿No lo perseguirán los hechiceros
Que han jurado su mal bajo la luna?
Nada, apenas el frío. Apenas una
Dolencia de sus años postrimeros.
El hidalgo fue un sueño de Cervantes
Y Don Quijote un sueño del hidalgo.
El doble sueño los confunde y algo
Está pasando que pasó mucho antes.
Quijano duerme y sueña. Una batalla:
Los mares de Lepanto y la metralla.

[Jorge Luis Borges, El oro de los tigres, 1972.]

lunes, 11 de abril de 2011

Las entregas del viento, 9

Fotografía de Robert Mapplethorpe
Estancias 22

Cuerpo a cuerpo,
Hombre y Mujer,
se irán quemando
en el fuego blanco
del amor.
Mano a mano
levantarán el árbol
de la vida,
y su aire y sus pájaros.
Hombre y Mujer,
descubrirán que el mundo
es compañía
y un mismo sol
calentará sus huesos,
y un mismo anhelo
los mantendrá despiertos.

Javier Sologuren

miércoles, 30 de marzo de 2011

Las entregas del viento, 8

EL RESPETUOSO
Yannis Ritsos

Pasan pájaros por encima de él, por un violeta profundo,
cuelgan dos notas improvisadas y se pierden en el crepúsculo.
Él no levanta la cabeza ni una vez.
Solamente por la sombra de los pájaros sobre el suelo
se informa y goza de su altura.

[Yannis Ritsos, Testimonios, Trad. de Román Bermejo, Editorial Icaria, Barcelona, 2005]

miércoles, 23 de febrero de 2011

Las entregas del viento, 7

Bertold Brecht (1898 - 1956)
Canción de la mujer

1. De noche junto al río en el oscuro corazón de los arbustos
a veces vuelvo a ver su rostro, el de la mujer que amé: mi
mujer, que murió.

2. Hace ya muchos años, y a ratos ya no sé nada de ella, la
que antes lo fue todo, pero todo se marchita.

3. Y ella era en mí como un pequeño enebro en las estepas de
Mongolia, cóncavas, con el cielo amarillo pálido y de gran tristeza.

4. Vivíamos en una cabaña negra junto al río, Los mosquitos
solían perforar su blanco cuerpo, y yo leía el periódico
siete veces o decía: tu pelo tiene un color sucio. O: no tienes corazón.

5. Pero un día, cuando estaba yo lavando mi camisa en la
cabaña, ella se acercó a la puerta y me miró y quería salir.

6. Y quien le había pegado hasta cansarse, dijo: ángel mío.

7. Y quien le había dicho te quiero la condujo fuera y
riendo miró al aire y alabó el buen tiempo y le dio la mano.

8. Como ya estaban afuera, al aire libre, y la cabaña estaba
desierta, cerró la puerta y se sentó tras el periódico.

9. Desde entonces no la he vuelto a ver, y de ella sólo quedó
el gritito que dio cuando por la mañana volvió a la puerta que
ya estaba cerrada.

10. Ahora la cabaña se ha podrido y mi pecho está relleno de
papel de periódico y por las noches tumbado junto al río en
el oscuro corazón de los arbustos me acuerdo de ella.

11. El viento lleva olor a hierba en el pelo y el agua grita sin
fin pidiendo calma a Dios, y en mi lengua tengo un sabor amargo
.

Bertold Brecht (1898 - 1956)

[Versión de Jesús Munárriz y Jenaro Talens]

Más poemas de Bertold Brecht aquí.

jueves, 10 de febrero de 2011

Las entregas del viento, 6

Fotografía: Masao Yamamoto
TOCA SER FELIZ

Esfuerzo, dedicación.
Entrega, esperanza.
Lucha,
sufrimiento y alegría
deseo y...
Gloria.

Dedicas día tras día,
mis manos gritan por acabar,
poco a poco
vas tejiendo esa tela resistente.
Las horas se vuelven segundos.
Los segundos, horas.

Vendavales apocalípticos,
me agarro a tiempo
y resguardo lo que puedo.
Una tras otra,
me enderezo y continúo.
Reconstruyo esa malla cada alba.

Caos y desorden.
Recojo cada sonrisa de la oscuridad,
cada pensamiento de la tormenta.
Sudor y cansancio.
Coloco cada luz en su bombilla,
cada sombra en su dueño.

Mi cabeza obstruída.
Necesito prepararme;
necesito protegerme de esa furia,
necesito reconducir
las letras de mi poema.
Lo haré, sí.

Espero esa energía,
cuirosa y placentera,
que me ayude,
que me eleve.
Puede que falte poco
pero, ¿dónde está?

Olfateo cada esquina;
sabueso hambriento,
con hambre de amor
y sediento de felicidad.
Ya es momento,
aprovecharlo por los fracasos.

Sí,aquí estoy.
Otra vez más,
pero mejor organizado
y meditado.
No existen márgenes.
No cabe la derrota mental.

Nada, rema, bucea.
Pisa, camina, avanza.
Mira, explora, analiza.
Cava, construye, asienta.
Es tiempo de disfrutar.
Toca ser feliz.

IVÁN TRUJILLO :: 1º Bach.-B

sábado, 5 de febrero de 2011

Las entregas del viento, 5

James Z - Paula
ACTO AMOROSO

: dos se miran uno al otro
hasta que son irreales
entonces

cierran los ojos

y se tocan uno al otro
hasta que son irreales

entonces
guardan los cuerpos,

y se sueñan uno al otro
hasta que son tan reales
que despiertan
dos se miran

Ulalume González de León  (Montevideo, 1932- México, 2009)

sábado, 29 de enero de 2011

Las entregas del viento, 4

Henri Matisse, Cuerpo de mujer
Poema 1
 
Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,
te pareces al mundo en tu actitud de entrega.
Mi cuerpo de labriego salvaje te socava
y hace saltar el hijo del fondo de la tierra.
Fui solo como un túnel. De mí huían los pájaros
y en mí la noche entraba su invasión poderosa.
Para sobrevivirme te forjé como un arma,
como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda.
Pero cae la hora de la venganza, y te amo.
Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme.
Ah los vasos del pecho! Ah los ojos de ausencia!
Ah las rosas del pubis! Ah tu voz lenta y triste!
Cuerpo de mujer mía, persistirá en tu gracia.
Mi sed, mi ansia sin limite, mi camino indeciso!
Oscuros cauces donde la sed eterna sigue,
y la fatiga sigue, y el dolor infinito.


Pablo Neruda, Veinte poemas de amor y una canción desesperada.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Las entregas del viento, 3

Acaba de publicarse el último libro de poemas de Andrés Sánchez Robayna, poeta, ensayista y traductor canario. Nacido en Las Palmas de Gran Canaria (1952), Sánchez Robayna es uno de las voces más lúcidas de la moderna creación literaria en lengua castellana. Publicado por Tusquets Editores, este nuevo libro de Sánchez Robayna vuelve a abrirnos nuevas vías de lectura de su particular mundo poético: la isla, las islas como territorios míticos de conocimiento y reflexión, de diálogo con la desnuda naturaleza. Les recomiendo que se acerquen a su obra a través de esta muestra de sus últimos poemas: La sombra y la apariencia.
Pueden leer más información sobre Andrés Sánchez Robayna aquí.


ASR Sombras Apariencia Lecturas

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Las entregas del viento, 2

Foto: Régulo Hernández: Keroxen, 2010


Terror de amarte en un sitio tan frágil como el mundo.

Mal de amarte en este lugar de imperfección
Donde todo nos quiebra y enmudece
Donde todo nos miente y nos separa.

Sophia de Melo Breyner Andresen (Oporto, 1919- Lisboa, 2004)
Traducción de Ángel Campos Pámpano.


[Terror de te amar num sítio tão frágil como o mundo.

Mal de te amar  neste lugar de imperfeição.
Onde tudo nos quebra e enmudece
Onde tudo nos mente e nos separa.]

Sophia de Mello


sábado, 6 de noviembre de 2010

Las entregas del viento, 1

Bosque de Garajonay, La Gomera
En esta sección de periodicidad indefinida irán apareciendo en el blog muestras de la poesía moderna que creemos más interesante. Aquí va la primera semilla que nos trae el viento. Se trata del poeta Vicente Valero (Ibiza, 1963). Con el libro al que pertenece este poema ganó el XX Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe.
Valero ha publicado títulos como Teoría solar, Vigilia en Cabo Sur o Libro de los trazados. También es muy recomendable su Diario de un acercamiento (diarios, crónicas de viaje...).


XXII

Agua del bosque: vierte tu transparencia sobre mi corazón.
Dame tu claridad.

Hazme invisible.

Vicente Valero, Días del bosque, Colección Visor de Poesía, Madrid, 2008